La sentadilla es uno de los tres levantamientos oficiales del powerlifting y, para muchos atletas, el más determinante a nivel mental y competitivo. Abre la competición, marca el tono del día y condiciona tanto la confianza del levantador como la planificación de los siguientes intentos. No es casualidad que una sentadilla fallida genere más impacto psicológico que un error en los otros movimientos.
En powerlifting, la sentadilla no se evalúa por estética ni por sensaciones, sino por un criterio muy claro. Levantar el máximo peso posible dentro del reglamento. Esto convierte al ejercicio en una combinación de técnica eficiente, disciplina, repetición y control bajo cargas extremas.
Qué exige el reglamento en competición
El reglamento de la sentadilla en powerlifting es estricto y no deja margen a interpretaciones personales. Para que un intento sea válido, el atleta debe cumplir tres fases claras, inicio, descenso y finalización.
El punto más crítico es la profundidad. La cadera debe descender por debajo de la línea superior de la rodilla. No basta con rozar la profundidad, los jueces buscan una referencia clara. Muchos levantadores pierden kilos en competición por confiarse en este punto.
Además, el atleta debe iniciar el movimiento tras la señal del juez, mantener el control durante todo el recorrido y finalizar completamente erguido, con rodillas y caderas bloqueadas, esperando la orden de rack. Cualquier paso, rebote evidente o pérdida de control puede anular el intento. Dominar el reglamento es tan importante como entrenar la fuerza. En competición no gana quien más entrena, sino quien mejor levanta según las normas.
Técnica orientada al rendimiento
En powerlifting, la técnica de la sentadilla se adapta al objetivo competitivo. No se busca comodidad, sino estabilidad, repetibilidad y seguridad bajo carga máxima.
La colocación de la barra, la anchura de los pies, la orientación de las puntas o el ritmo del descenso son decisiones estratégicas. Por eso, dos sentadillas pueden parecer muy distintas y, sin embargo, ser igualmente válidas y efectivas.
Uno de los principios clave es la consistencia. Un levantador debe ser capaz de repetir el mismo patrón una y otra vez, incluso bajo presión y fatiga. Las sentadillas que cambian en cada repetición rara vez funcionan cuando el peso se acerca al máximo.
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El papel del equipamiento
Incluso en categorías raw, el equipamiento tiene un peso importante. El cinturón es prácticamente imprescindible cuando se trabaja con cargas altas, ya que aporta estabilidad y seguridad. No sustituye a la técnica, pero permite expresarla mejor. Las rodilleras ofrecen soporte articular y confianza, algo especialmente relevante en sesiones pesadas y en competición. El calzado también es clave: suela dura, estabilidad lateral y ausencia de amortiguación excesiva. Aquí no hay moda, hay funcionalidad.
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En categorías equipadas, la sentadilla se convierte en un movimiento mucho más técnico, donde el traje y las vendas exigen adaptación específica y una curva de aprendizaje larga. Sin embargo, el principio sigue siendo el mismo: cumplir el reglamento y mover el mayor peso posible.
Errores habituales en la sentadilla de powerlifting
Uno de los errores más comunes es entrenar la sentadilla como si fuera un ejercicio genérico de gimnasio.
Repeticiones descuidadas, profundidades inconsistentes o falta de pausas claras generan problemas cuando llega el momento de competir.
Otros errores frecuentes son:
• No entrenar con profundidad real.
• Cambiar constantemente la técnica.
• Abusar del fallo muscular.
• Descuidar la recuperación.
• Subestimar el impacto mental del movimiento.
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Programación y progresión
El progreso en la sentadilla dentro del powerlifting no suele ser rápido. Requiere volumen controlado, cargas bien planificadas y fases claras de acumulación e intensificación. Los levantadores que mejor progresan suelen ser aquellos que entrenan la sentadilla de forma sistemática, no los que persiguen récords constantes.
Trabajar variantes, pausas, tempos o rangos de repeticiones específicos es habitual, siempre con un objetivo claro: mejorar la sentadilla de competición. Todo lo que no tenga transferencia directa, sobra.
Importancia mental y competitiva
La sentadilla es, probablemente, el levantamiento más intimidante del powerlifting. La carga sobre la espalda, la señal del juez y el silencio previo al intento generan una presión difícil de replicar en el entrenamiento. Por eso, una sentadilla sólida no es solo una cuestión física, sino mental. Confianza, rutina previa, control de nervios y experiencia en tarima marcan diferencias importantes.
Resumiendo, la sentadilla en el powerlifting es un movimiento exigente, reglado y profundamente técnico, donde el éxito depende de la constancia, el respeto por el proceso y la capacidad de rendir bajo presión. No es el ejercicio más agradecido, pero sí uno de los más determinantes para cualquier powerlifter serio.

